Querida Kitty:
Me hierve la sangre y tengo que ocultarlo. Quisiera patalear, gritar, sacudir con fuerza a mamá, llorar y no sé qué más, por todas las palabras desagradables, las miradas burlonas, las recriminaciones que como flechas me lanzan todos los días con sus arcos tensados y que se clavan en mi cuerpo sin que pueda sacármelas. A mamá, Margot, Van Daan, Dussel y también a papá me gustaría gritarles:
— Dejadme en paz, dejadme dormir por fin una noche sin que moje de lágrimas la almohada, me ardan los ojos y me latan las sienes! ¡Dejadme que me vaya lejos, muy lejos, lejos del mundo si fuera posible!».
Pero no puedo. No puedo mostrarles mi desesperación, no puedo hacerles ver las heridas que han abierto en mí. No soportaría su compasión ni sus burlas bienintencionadas. En ambos casos me daría por gritar.
Todos dicen que hablo de manera afectada, que soy ridícula cuando callo, descarada cuando contesto, taimada cuando tengo una buena idea, holgazana cuando estoy cansada, egoísta cuando como un bocado de más, tonta, cobarde, calculadora, etc.
Todo el santo día me están diciendo que soy una tipa insoportable, y aunque me río de ello y hago como que no me importa, en verdad me afecta, y me gustaría pedirle a Dios que me diera otro carácter, uno que no haga que la gente siempre descargue su furia sobre mí. Pero no es posible, mi carácter me ha sido dado tal cual es, y siento en mí que no puedo ser mala. Me esfuerzo en satisfacer los deseos de todos, más de lo que se imaginan aun remotamente.
Arriba trato de reír, pues no quiero mostrarles mis penas. Más de una vez, después de recibir una sarta de recriminaciones injustas, le he dicho a mamá:
-¡No me importa lo que digas! No te preocupes más por mí, que soy un caso perdido.
Naturalmente, en seguida me contestaba que era una descarada, me ignoraba más o menos durante dos días y luego, de repente, se olvidaba de todo y me trataba como a cualquier otro. Me es imposible ser toda melosa un día, y al otro día dejar que me echen a la cara todo su odio. Prefiero el justo medio, que de justo no tiene nada, y no digo nada de lo que pienso, y alguna vez trato de ser tan despreciativa con ellos como ellos lo son conmigo.
¡Ay, si sólo pudiera!
Tu Ana
Sin duda la mejor parte del diaro de Ana Fank, no lo digo porque soy cruel y me gusta que la rechacen jaja , si no porque de alguna u otra manera todos nos hemos sentido así en varias ocasiones de nuestra vida, que la sociedad te de la espalda, y te llenen de criterios incoherentes respecto hacia tu persona, nos es que tecnicamente la sociedad tienda a rechazar si no que siemplemente no saben lo que hacen. sin darnos cuentas todos hemos criticado a alguna persona y a la vez hemos sido parte de esta despiadada sociedad que es lo peor!
Simplemente me encanta como Ana expresa todos sus sentimiento, iras y enojos en solo palabras, haciendo que el lector se contagie con su nostalgia
1 comentarios:
caray... siempre habia tenido este libro por uno mas de aquellos que en el librero se llenaba de polvo.. no pense que fuera asi...
creo que tienes razon en eso de que hemos criticado alguna vez a alguien... si no somos la solucion, somos parte del problema dicen... pero creo que lo mas dificil es cuando estas en ese papel, en el lugar de quien es criticado, de quien finge que no le importa lo que digan los demas, cuando en realidad, tal como lo expresa Ana, sufre internamente sin tener como desahogarse.
La vida da muchas vueltas... quizas siempre estemos de un lado, o del otro, pero nunca he dejado de pensar de que en algun momento, inevitablemente seremos nosotros mismos los causantes de nu estra propia nostalgia.
saludos!! excelente blog ;)
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